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lunes, 8 de abril de 2013

No se conformó con imágenes: buscó su verdadera esencia



Por Juliana Duque Hernández

Fiestas, viajes, licor, rumba, ¿eso es todo lo que se piensa de la labor de un artista y su equipo de trabajo? Christian Hernández, un publicista de 24 años, de la Universidad Pontificia Bolivariana cuenta cómo es la experiencia de tratar con artistas de alto nivel y que su vida “color de rosa” es un simple tabú que creamos juzgando un tipo de vida “fácil”.

Elegante, buen mozo y con una presencia impecable, así se presentó a la entrevista realizada en el Hotel Diez del Parque Lleras, en la ciudad de Medellín, donde también se realizó el nuevo video del artista con el que trabaja actualmente.

“Soy publicista, trabajo con artistas del género del reggaetón. Hago el papel de manager, mejor dicho, de manejador. El manejador de un artista trabaja toda la parte de mercadeo e imagen; busca, como se dice vulgarmente, pegar la música del artista y hacer que llegue a los rincones más escondidos de Colombia y el mundo”.

Durante la entrevista se sintió relajado, no tuvo escrúpulos a la hora de responder, y con una invitación a un “juguito”, su gran pasión, hizo nuestra charla más amena.

“Tengo un equipo de trabajo. Yo soy el manager, o sea la cabeza principal del equipo; sigue el road manager, quien anda para arriba y para abajo con el artista en los conciertos y encargado de llevarlo a los sitios que quiera; el Dj, que se encarga de tocar y poner las pistas en el momento de los shows; y un corista. Eso como equipo básico. Cuando los shows son más grandes, contamos también con bailarines”.

Mientras hablábamos recibió varias llamadas, de las cuales contestó solo una, al parecer importante, que por el semblante de su cara y ciertas respuestas parecían ser buenas noticias; se disculpó y seguimos con las preguntas.

“La verdad es un trabajo muy variable. En esto nunca puedes bajar la guardia porque todo el tiempo la competencia está sacando productos nuevos, y quieren también avanzar al nivel que uno está, o incluso hasta más”, afirmó Christian.  
 
Quien también aseguró que aunque hay días que se puede relajar más, todo el tiempo tiene que estar pendiente de la estrategia y de cómo estar ejecutando las tácticas para que la música se “pegue”.

“Tienes que estar constantemente hablando con emisoras, con los medios, asistiendo a entrevistas, buscando publicaciones en revistas, periódicos, etcétera. Ocupa todo el tiempo y más aún los fines de semana que son los días en los que se tienen los shows, casi siempre en la noche, en discotecas, lugares públicos, entre otros”.

Esa respuesta me hizo recordar, que tuve el privilegio de acompañarlo a un concierto y ver el show desde el backstage. Se oye bien, pero no tan bien cuando lo ves.

“En todo esto hay un equipo de pre-producción que se encarga de buscar los lugares, las modelos, el maquillaje y que se encargan de tener un guión preparado. También está el equipo de producción y de post-producción, porque se busca siempre la perfección a la hora de la puesta en escena. Para todo se necesita un trabajo previo”.

Desde que llegó a la locación no pudo quedarse quieto, fue de un lado a otro, habló con diferentes personas para asegurarse que todo estuviera bien. Gotas de sudor se veían caer por su rostro.

“Para los conciertos en el momento de la suscripción del contrato, nosotros siempre mandamos un rider técnico. Ahí especificamos todas las cosas que necesitamos para realizar nuestro show. Eso viene siendo desde el transporte, pasando por la alimentación del artistas y del equipo de trabajo; también como debe estar el camerino, si debe tener agua, de pronto algunas veces energizantes o en otros casos licor. Todo es para que el artista se sienta siempre bien y dé lo mejor de él en cada show. Si las exigencias no se cumplen, hay cláusulas que protegen al artista”.

Se montó a la tarima antes del show, a cuadrar con el Dj las pistas y en qué orden sonarían, las bailarinas ensayaron su coreografía para que todo saliera tal cual lo habían planeado, el corista hizo prueba de sonido, solo así se dieron cuenta que ya estaba todo listo para el show. Lo duro apenas comenzaba.

“Tengo la oportunidad de conocer lugares depende del tipo de viaje. Quizás hay partes en las que de pronto no nos interesa mucho conocer porque sabe uno a lo que va, pero otras veces uno pone los vuelos que sean más temprano para salir un rato a conocer, de pronto comer algo y ya por la noche alistarnos para el evento”.

Para el manager y su equipo de trabajo casi siempre los shows son entre doce de la noche y dos de la mañana lo que les deja el día libre. Sin embargo, a veces “se llega, está el club de fans, están los medios, entonces hay que hacer entrevistas y eso también agota mucho. Muchas veces salimos de ahí y para el hotel a dormir hasta la hora de ir a trabajar”.

¡Y comienza el show! Christian, desde un punto clave, observa y vigila cada detalle, que cada miembro del equipo esté haciendo su trabajo, que todo esté saliendo como debe ser.

“Yo comencé esta carrera musical con Alberto Style. Trabajé en el tema Si te toco y Te imagino, esos fueron los principales éxitos que yo “pegué” a nivel nacional e internacional. Seguido a eso, trabajé con Nicky Jam y su canción Piensas en mí, que suena alrededor del mundo; en este momento estoy con Cheka.”

Con simples gestos y ciertas miradas va expresando su satisfacción, por medio de señas les dice a los de staff si alumbran al artista, si el Dj le baja a la pista o si las bailarinas dejan que se le enfoque solo al cantante.

“Tenemos un nuevo sencillo que es el que se está promocionando; se llama La descontrola, ese se lanzó hace un mes a nivel nacional, hace ocho días se sacó el video y ha tenido muy buena acogida. Ya está en el top 100 nacional y aspiramos que siga subiendo. Cheka tiene más que todo temas clásicos como Nadie sabe, Amor bandido, Cuando todo va mal; es un artista con mucha trayectoria, además tiene una ventaja, es productor y maneja muy bien las voces. Él produjo temas como Dale don dale de Don Omar y La biografía de Zion y Lennox”.

A medida que va trascurriendo el concierto, el semblante de Christian se va relajando, e incluso muestra una pequeña sonrisa y en algunos momentos canta la letra de las canciones.

“Alguna vez me entró curiosidad cuando vi una noticia de Juanes y de Shakira, que decía que su manager era un publicista de no sé qué universidad y me empezó a crear la duda como en ese cuento. Entonces comencé a investigar cuales son las ventajas que tiene un publicista para ejercer ese papel: conocer el mercado, saber de mercadeo, saber de imagen, saber cómo se vende un producto, entender el público objetivo y tener claro cuáles son las ventajas que tiene dicho producto para ofrecer”.

Además Christian afirma que “fue un proceso largo y duro llegar hasta aquí, porque yo arranqué con artistas que gracias a Dios ya tenían su trayectoria, pero igual estaban renaciendo, volviendo a comenzar. Entonces fue un proceso complicado, porque son artistas por así decirlo, con resabios, que de pronto mucha gente no vuelve a creer en ellos; y trabajar en su imagen para que vuelvan a surgir es un trabajo complicado y requiere de tiempo y mucho esfuerzo. ¡Pero gracias a Dios he sido muy agradecido!”

Mira hacia el público, sonríe y le da una señal de aprobación a todos los que están detrás del performance.

“Realmente a mí siempre me ha gustado la música, desde pequeño me gustaba, pero llegué a este medio por casualidad. Yo comencé trabajando con empresas, manejándoles la imagen, haciéndoles gestión y promoción a los productos, y un amigo mío que estaba estudiando comunicación social en ese tiempo, comenzó a trabajar como road manager de Alberto Style y llegó a decirme que necesitaban un label de un Cd y pues eso era algo como muy básico y me ofrecí a hacerlo; a partir de ahí empezó una relación de trabajo. Ya querían que empezara a trabajar con la imagen, a montar una empresa, y yo me fui metiendo por los laditos porque me empezó a gustar el cuento y terminé siendo el manager. Alberto vio mis capacidades, mi forma de expresarme, de negociar, la forma en que yo distribuía la música, que establecía estrategias y tenía claros los objetivos; entonces le gustó y empezamos a trabajar, gracias a eso está el éxito de Te imagino.

El concierto termina, felicita al artista y se dirige al camerino con él para conversar un rato, saber cómo se sintió, que le faltó o que propuestas tiene para que todo sea mejor cada vez.

“¿Que si he tenido encuentros con algún artista? ¡Sí claro! Todos somos seres humanos y en cualquier momento hay alguna discusión o puntos en los que uno tiene diferencias, con los que uno no está de acuerdo, pero casi siempre buscamos la mejor forma para resolverlos. También debe haber una relación de amistad más que de trabajo, pues así uno trate al artista como un “producto” hay que entender que no es un “producto” como tal”, dijo Christian.

Él sabe que a veces es complicado “somos demasiado impredecibles, y más porque es muy diferente vender un producto el cual uno sabe que siempre va a ser igual y no va a tener una variación alguna, que si se dañó, es por problemas técnicos, pero tú no te dañas, tu naces así, entonces es lidiar a veces con temperamentos y con personalidades que de pronto lo llevan a uno a tener estrés por algunas cosas y a hacerlas de una u otra forma.”

Todos se arreglan para irse a sus casas a descansar, satisfechos de un trabajo bien hecho y continuar con sus labores a la mañana siguiente.

“Mi proyecto a futuro en este momento es Cheka, estoy muy enfocado en ese artista y quiero seguir avanzando en el género urbano. Tener mucho más reconocimiento como manager, como manejador de artistas”.

Al finalizar la entrevista, de vuelta en el Hotel Diez, quise preguntarle de manera muy discreta sobre qué había tratado la llamada de hace un rato. Inmediatamente se tornó incómodo, trató de medir las palabras y fue muy reservado y precavido con lo que dijo.

“A ver… realmente es algo delicado, pero cualquier artista, y ya sabes de quien estoy hablando, de hecho que ya ha pasado, artistas que han estado envueltos en problemas así por el estilo. Tengo claro que él es una persona inocente, e incluso próximamente sé que van a dar buenas noticias respecto a ese tema. Pero sí…como la idiosincrasia de Colombia que es el narcotráfico, hay artistas que viven de hacer shows en ese tipo de espacios, en este caso fue en una finca y quedó involucrado en algo que no tuvo nada que ver, pero bueno, así son las cosas”.

En ese momento supe que estaba hablando del cantante Alberto Style y sus recientes problemas con la justicia. Por sus palabras y su precaución al decirlas, me di cuenta que a su trabajo no solo le invierte tiempo de su vida, sino que le mete el corazón.

Julio H y El High… Solo perreo es lo que hay





Por Paola Andrea Giraldo Escobar

En un estudio ubicado en Belén en la ciudad de Medellín, Julio César Hurtado, un productor musical y compositor de Monumental music, cuyo nombre artístico es Julio H, se dedica a crear ritmos que le dan vida al sonado género del reggaetón, que ha cautivado a la mayoría de jóvenes de nuestro país.

Julio H lleva involucrado en la música 6 años, comenzó siendo DJ junto a unos amigos en las fiestas que se hacían en casas y unidades residenciales, mezclando los Cuentos de la Cripta y La Factoría.

En las calles de Medellín se comenzó a crear el propio reggaetón y a formar varios grupos y cantantes de este género, de ahí se formó “Golpe a Golpe” un duo de reggaetón compuesto por Mr dec y Lil juan, donde Alexander dj, uno de los amigos de Julio H, comenzó a trabajar. Esto hizo que él se diera cuenta, que también podía hacer reggaetón.

Además, este productor ya se había hecho notar en un programa que ellos manejan que se llama LF estudio (Fruity Loops), así que se dedicó a investigar más sobre el tema, leyendo, practicando y así fue aprendiendo.

“Yo sé que yo soy bueno en lo que hago pero siento que no es lo máximo que yo puedo dar, siento que me falta mucho para llegar donde yo quiero”, afirmó Julio H en medio de sonrisas y algunos movimientos que iban acorde a la alta música que escuchaba.

Luego de a haber aprendido más, Julio empezó a crear algunas pistas que para su criterio sonaban bien, por lo que decidió venderlas, pero por precios muy bajos. Así se fue dando a conocer y comenzó a relacionarse con más personas del medio, entre ellas El high, con quien comienza a trabajar junto a Yandar y Yostin y a partir de ese momento comienzan a producir y componer canciones, como Ella es mi ex, Te pintaron pajaritos en el aire y Sin miedo que llego a ser una de las más escuchadas en Colombia, cantada por Reykon.

Juntos se fueron para Villavicencio a componer un álbum con el patrocinador de Yandar y Yostin, pero luego de tres meses sólo llevaban cuatro canciones y así fueron comenzando los problemas entre ellos, por lo tanto, dejaron de trabajar en el estudio.

Luego llegó una propuesta de parte de riko, así que él y El high comenzaron a trabajar con él, con Mortal Kombat y con dos dúos que actualmente están ayudando que son Dani magneto, Big Master y Dr J.

Después de mucho trabajo el aprendizaje se ve recompensando. Para Julio, buscar sonidos y organizar pistas es una felicidad y más cuando ve que muchos de sus temas son muy escuchados en este momento. Y si la ves que la canta Ñejo y no vale la pena, una mirada y me le pegue que las canta Riko, por ejemplo, son algunas de estas canciones importantes.

Pero todo el trabajo de Julio H se complementa con El High, quien se encarga de grabar y mezclar las voces, mientras Julio se encarga de hacer los ritmos y las pistas, tomando en cuenta la opinión y la participación en el trabajo del otro, porque si no están de acuerdo los dos significa que el trabajo no está lo suficientemente bueno.

El pequeño salsero


“Mi sueño es viajar, tocar en todas partes, hasta en la Luna”


Por Natalie Posada Franco

En medio de juegos pirotécnicos, marranadas y un ambiente de fiesta con música decembrina, mi madre Olga Lucía Tobón Roldan desempaca un regalo que contenía mi primer instrumento musical.

Con tan solo 3 años de edad tomé la tambora que me obsequió mi madre, en medio de la fiesta comencé a imitar el ritmo que llevaba la canción que por instinto y con ritmo, ambas manos trabajaban con disociación.

Este fue mi primer encuentro con la música, mi mundo estaba rodeado de instrumentos como trompetas, cencerros, maracas, pianos entre otros que durante mi infancia me hacían soñar.

Cambiaba mis horas de juego por observar como practicaba la orquesta a la que pertenecía “Joseph Tito Montoya”, mi padre y director del grupo músical “Pachanga Orquesta”. Sus integrantes me dieron la oportunidad de explorar ese mundo tan maravilloso de los instrumentos y fueron mi trampolín para introducirme en este género de la música cubana y caribeña tradicional.

Pablo Montoya Tobón es un estudiante destacado de grado once del colegio Guillermo Taborda de la ciudad de Medellín. Al finalizar la semana todos sus compañeros organizaban salidas y rumbas nocturnas, algo completamente normal en adolescentes al llegar otro fin de semana más. Mientras tanto por la mente de Pablo pasaninstrumentos, canciones y muchas horas de práctica, acompañado de los integrantes de “Pachanga Orquesta”, todos mayores de 40 años, menos él, quien solo tenía 17.

Su primer instrumento fue la percusión y tiempo después abarco el bongo, la conga y el timbal, los cuales son los instrumentos básicos de la salsa. Pablo, tuvo la suerte de tener unos tutores cubanos que pertenecían a la orquesta, pero por otro lado sin perder la raíz folclórica y sin dejar atrás su cultura colombiana también toco redoblante, bongo y caja vallenata.

Durante su vida escolar, Pablo conoció a Juan Guillermo Taborda (director del colegio Guillermo Taborda) con el cual hizo gran empatía pues ambos eran músicos, Juan Guillermo retirado de un grupo llamado “Estampa Sureña”.

Él sabía el talento que tenia uno de sus alumnos y sin pensarlo dos veces le ofreció enseñarle a tocar guitarra. Pablo aprendió con facilidad, pues tenía el oído y el don de aprender la armonía, la tonalidad y la afinación. Practicó este instrumento durante 4 años sin abandonar la percusión.

Después de años de trabajo y práctica junto a su director y profesor, tuvieron la idea de armar un grupo o una banda de música en el colegio pues ya habían observado el talento de muchos estudiantes. esta idea tuvo mucho éxito pues conformaron el grupo e hicieron varias presentaciones bajo el cargo de Pablo.

Juan Guillermo le ofreció aprender a tocar otro instrumento más, “el bajo” y aunque al comienzo no fue de su agrado, debido a que este instrumento es bastante grande y Pablo tiene una contextura pequeña y jamás se imaginaria tocando un instrumento de estos, decidió intentarlo y al ver la importancia que este tiene dentro de un grupo musical comenzó a cogerle cariño.

De igual manera paso con el piano, pues la responsabilidad de escribir las partituras para su grupo y para otras orquestas ya hacían parte de su día a día y el piano le ayudaba a guiarse durante su inspiración pues como dicen todos los músicos: “el piano es el instrumento más completo”.

Después de aprender a tocar la percusión, el bajo y el piano, Pablo comenzó a ver más oportunidades laborales aparte del grupo “Pachanga Orquesta”. Fue invitado a pertenecer al mismo grupo de su tutor Juan Guillermo y como su pupiloentro a “Estampa Sureña”, agrupación que se dedica a dar serenatas.

Gracias a todas estas oportunidades Pablo decidió asumir la responsabilidad de pagarse sus estudios, pues su madre es quien cargaba con todos los gastos en la casa.
Durante los grados 7, 8 y 9 Pablo estudiaba y trabajaba, obteniendo notas de excelencia llevándolo a ganar la beca delcolegio para los grados 10 y 11, a partir de allí continuo ayudando en los gastos de su casa.

Aquí apenas comienza la vida de Pablo, su experiencia y amor hacia la salsa han hecho de él un hombre con visión y sueños por cumplir, sin dudarlo dos veces decide estudiar música, con la expectativa de entrar a la Universidad EAFIT o la Universidad de Antioquia, se encuentra enfocado en la música instrumental y considera que gracias a sus conocimientos de música clásica puede entrar a aprender con mayor facilidad una de sus pasiones, la música jazz.

Pablo, como muchos otros estudiantes que apenas van a ingresar a la Universidad, ha recibido comentarios acerca del estudio que va a realizar, con dudas y cuestionamientos acerca de las oportunidades de empleo en un futuro y aunque es una carrera difícil está decidido, pues en realidad él no se ve ni como abogado, ni como médico, ni como ingeniero.

Cree que la música es necesaria para el hombre y si en realidad alguna persona quiere estudiar música es porque le nace del corazón y al igual en que todas las carreras, piensa que la persona es la que hace al profesional.

A parte de la música, Pablo se dio cuenta gracias a Robinson Posada “el parcero del Popular número ocho”, cuentista de Medellín, que le gustaba la actuación.

Tuvo oportunidad de pertenecer a un show con la Orquesta y fue de Robinson quien aprendió la actuación “en tabla” como la llaman los teatreros. Sin darse cuenta Pablo continuaba metido en todo lo relacionado al arte y sin dudarlo mezclo estos dos talentos. Actualmente realiza presentaciones en el Águila descalza y en el Pablo Tobón Uribe.

Este joven salsero de corazón, que mezcla y da vida a nuevas melodías es guiado por artistas de la ciudad y con ídolos como Juan Luis Guerra es hoy un guerrero y un talento más de la ciudad de Medellín.

Sin importar su edad y su estrato social, sabe lo que tiene, hacia donde va y cuál es su pasión.

En la Comuna 13 sí hay amor


Por Liliana Zambrano Pacheco

Movida por el sentimiento de indiferencia de los jóvenes de la Comuna 14, dos amigas y yo decidimos hacer un proyecto bautizado con el nombre de Viví Medellín, el proyecto se trataba de hacer tres recorridos con jóvenes de la comuna anteriormente mencionada para que conocieran su ciudad, para que se sintieran parte de la Tacita de Plata, de Medellín.

Gracias a las redes que entablamos en el proyecto tuvimos la oportunidad de hacer el Graffitour, un recorrido liderado por un joven de la Comuna 13 cuyo nombre es Jeison Alexander Castaño, más conocido como Jeihhco.

Jeihhco, líder de la Comuna 13 nació hace 27 años en Cuatro Esquinas, un barrio de esta zona que conoce cara a cara la violencia.

“A finales de los 70 las montañas de Medellín comenzaron a poblarse de construcciones informales a las que llegaron decenas de campesinos en búsqueda del progreso y otros cientos que, sin quererlo, terminaron dejando la tierra por miedo a los violentos que amenazaban con sacarlos a las malas. Las familias se multiplicaron y las paredes verdes que protegían el Valle de Aburra comenzaron a pintarse color ladrillo, los caseríos se hicieron barrios ausentes de ley y, cuenta Jeison aludiendo a la memoria colectiva del barrio, que fue a finales de los 80 que aparecieron las primeras personas dispuestas a impartir ‘orden’.

“Al principio eran bandas de campesinos armados que se convirtieron en milicias, los Comandos Armados del Pueblo (Cap)”. Llegaron las Farc, el Eln y la subversión se apoderó de la Comuna por dos décadas. “Mediaban en los conflictos vecinales, mataban al que supieran que consumía marihuana, hasta arreglaban las riñas de los partidos de fútbol”, asegura este hombre.

Comenzó el 2000 y los paramilitares, con su política contrainsurgente, comenzaron a ganar espacio en la Comuna 13: “Ser joven era un riesgo, habíamos crecido con la guerrilla al lado y ahora, con más bandos, todos tenían intereses en nosotros los pelados. De un lado querían reclutarte y si decías que no, eras enemigo. Era amenazante si te parecías al duro o te llamabas igual. Las balaceras eran frecuentes, los muertos, en la calle y nosotros, en la mitad”, recuerda con nostalgia y dolor.

Pero Jeihhco logró sobrevivir a este ambiente de maldad y descubrió su talento para hacer de sus rimas poemas y de poemas canciones.

Una mañana de 2002 la comuna estaba empapelada, era una convocatoria para los Hip Hoperos a una reunión con la ONG, la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ). A esa reunión asistieron más o menos 60 raperos, allí les hicieron caer en cuenta que el rap era una herramienta para luchar contra la violencia, un elemento para liberarse de la opresión que se vivía en la comuna y que tanta guerra, tantas muertes, no podían quedar impunes y por ello necesitaban hacer del rap una forma para llamar la paz.

Pareciera que el 2002 trajera una maldición para la comuna, allí, del 16 hasta el 20 de octubre se llevó a cabo la Operación Orión, “operativo militar hecho por miembros de las Fuerzas Militares de Colombia y Policía Nacional de Colombia con apoyo de la Fuerza Aérea Colombiana, en la Comuna 13 (San Javier) de la ciudad de Medellín. El operativo buscaba acabar con la presencia generada por grupos de milicias urbanas de las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), el Ejército de Liberación Nacional (Eln) y los Comandos Armados del Pueblo (Cap)“.

Al sentir tanta impotencia por la injusticia que se vivió en ese entonces Jeihhco decide crear una red de hip hop llamada La Élite, “La red de hip hop La Élite es un conglomerado de grupos de Hip hop de la comuna 13, una gran cantidad son de rap, también estamos intentando motivar a que los otros elementos del Hip hop como el Break Dance, el Graffiti y el DJ tengan mas acogida, representantes y gente que los practique”, asegura este luchador de la vida.

La red nace en el 2002 en medio de las operaciones armadas que hubo en ese entonces y como una alternativa para esos jóvenes que estábamos ahí intentado hacer otras cosas a través de esa herramienta que se llama Hip hop.

Una iniciativa desde una ONG que se llama la ACJ que invita a juntarnos a unir esfuerzos y por eso aquí estamos, camellando en pro de buscar alternativas para usar este género musical como herramienta transformadora de este proceso, como constructora de tejido, de alianzas. “Hip hop como construcción de mejores seres humanos, de mejores personas, y además que desde la parte artística podemos demostrar que también es un elemento de denuncia y de propuesta y eso es a lo que le apunta La Élite”.

En el 2004, nombraron festival Operación Élite Hip-hop al segundo festival de Hip hop más concurrido en Colombia, que en 2004 terminó convirtiéndose en Festival Revolución Sin Muertos, un festival que comenzó reuniendo en la cancha de fútbol de El Salado, Envigado, a los grupos de rap de la comuna y a los aficionados que querían unirse a la protesta.

Hoy incluye a invitados internacionales y reúne a más de 30 mil asistentes. “Hay muchas revoluciones que se han dado en Colombia desde hace 50 años, y esas revoluciones han traído asuntos negativos, proponemos una revolución nueva, que es a través de esto que se llama Hip hop, la Revolución Sin Muertos es la puesta social y política de la red de Hip hop La Élite, resumida en un festival, trabajada en una historia de ocho años de labor”.

“Revolución Sin Muertos, en el 2012 cumplió seis años, se viene realizando desde el 2004, paramos en el 2007 por asuntos de recursos pero ha sido constante la lucha y cada año vamos mejorando”.

El Grafitour es otra propuesta que lidera Jeihhco, es un recorrido por la Comuna 12 la cual muestra los lugares más importantes de ésta, se hace caminando y en el camino se aprecian varios graffitis. Es bonito poder admirar esto y conocer una realidad que aunque tiene violencia también tiene sentamientos de amor, compañerismo y ganas de salir adelante.

Castaño hace ver que la Comuna no es todo lo que los medios nos muestran, que allí sí hay amor.

Aparte de hacer anualmente el festival Revolución Sin Muertos y de haber sido creador de La Élite, Jeison Alexander Castaño tiene un grupo de Hip hop llamado C15 conformado por Juda, 2J y por él.

“Somos tres personas que a la vez estamos representando a todas las personas de la Comuna 13, a todos los raperos que han venido luchando por medio de la música”, este grupo le canta a la esperanza, al amor, al positivismo y a la paz.

En el 2012,Jeihhco fue nombrado como Joven Emprendedor Antioqueño por el diario El Colombiano y dice claramente que “sí se puede, solo hay que intentarlo. Puede que las cosas no estén bien pero no se cambia desde afuera, si no desde adentro. La voz del barrio debe escucharse”.

“Siempre me ha gustado el ruido en la música, la expresividad hasta el punto desbordante´”



Por María Camila Sánchez

Jaime Alberto Carvajal Giraldo es un joven músico de Medellín que con tan solo 19 años de edad ha pertenecido a varias bandas de la ciudad y actualmente desarrolla tres proyectos musicales que, poco a poco, se han convertido en la sustentación de su propia filosofía de vida.

Jaime nació el 18 de diciembre de 1992 en la clínica Soma, ubicada en el centro de la ciudad. Él comenta que su lugar de nacimiento no fue una casualidad, siempre ha sido un gran admirador y amante del Centro y sus zonas; dice que desde pequeño creó una conexión indescriptible con los lugares que componen su diario vivir, puesto que así como nació, vive y habita la mayoría del tiempo en sus espacios.

Siendo las 10:22 de la mañana, cerca al Teatro Pablo Tobón Uribe, Jaime, un tipo delgado de estatura promedio, llega al lugar tomando un jugo de uva. Su postura es algo encorvada y su cabello corto, castaño oscuro y despeinado le cubre un poco su rostro.

- ´´¿Qué más pues?´´, saluda Jaime a su amigo Marco, quien lo esperaba en una de las bancas de la fuente que queda afuera del teatro.

- ´´Todo bien, esperándolo hace como media hora que salí del trabajo´´, responde Marco, quien es actualmente su compañero de casa. Ellos, amigos desde hace unos años, son fanáticos del comic, las ilustraciones y la música.                                                                                                          

-´´¿Tenés clase ahora?´´, pregunta Marco después de gozarse un rato a un policía que intenta cruzar la calle y es interrumpido por el paso de varias motos y carros.

-´´Nada, hoy es día de relajo´´, responde mientras toma el último sorbo de su jugo de uva.

Entre el ruido de los carros, motos, vendedores ambulantes y personas que pasan con un afán notorio, Jaime y Marco hablan sobre lo que ha sido vivir en el Centro. Acostumbrarse al ambiente no es fácil, cada vez hay más movimiento, más sonidos, más gente, desde los niños que van a las guarderías hasta los habitantes de la calle que se acercan a la fuente cada uno con pretensiones diferentes, ya sea contemplar o simplemente robar un poco de agua.

Los empleados de Espacio Público cruzan de un lado a otro, intervienen a vendedores ambulantes, les piden papeles, ayudan a una señora a cruzar la calle, piden a los venteros con parlantes que bajen el volumen, y en general velan por el ambiente de la zona.

El Centro y su gente se vuelven la temática de discusión de los dos amigos que después de varias horas, entre risas, bromas y pensamientos que salen al aire sobre lo que es vivir en un ciudad donde la pobreza y la idea del progreso van de la mano, una arrastrada por la otra, terminan caminado a casa, no para ir a descansar, puesto que han descansado toda la mañana, sino para preparar su comida. Son las 12 y es la hora del almuerzo.

La casa de Jaime y Marco se encuentra dividida por un corredor largo rodeado de puertas. Al entrar a la habitación de Jaime, varios fazines, revistas de comics, y afiches de bandas de rock decoran la pared. Dos guitarras, una eléctrica y otra acústica, cuelgan del lado de la ventanaseguidas de una biblioteca grande con varios estantes; el de la derecha lleno de CD y el de la izquierda lleno de libros.

Varios cuadernos pentagramados se encuentran en el escritorio de la habitación. Jaime estudia en Bellas Artes el programa de música desde el 2011. En la Institución, el programa fue aprobado en el 2007, y en este se brinda una oferta instrumental en: guitarra, batería, bajo eléctrico, canto lírico, trompeta, saxofón, violín, percusión latina, entre otros.

Actualmente, el instrumento al que se dedica Jaime es el piano. Él argumenta que lo que más le gusta de este instrumento es la pureza con que salen las notas y la habilidad auditiva que ha desarrollado gracias a la práctica.

En un principio, al presentarse al programa, él no contaba con las bases teóricas suficientes para iniciar la carrera profesional por lo que se encuentra en el preparatorio; entre sus clases ve materias como Apreciación Musical, Lactoentonación y Práctica Coral.
A él no le preocupa no haber pasado inmediatamente al pregrado puesto que está seguro que cuando finalice el preparatorio, iniciará.

Desea también abordar estudios de composición porque dentro de su filosofía está expresarse creando y no tocando piezas de otros como lo es el enfoque de intérprete. Su pasión por la música es notoria, no sólo por la ambientación en su cuarto, lleno de afiches, instrumentos, varios pedales, sintetizadores y CD, sino también porque lo primero que hizo al entrar fue poner música y cada vez que sonaba el coro cantaba y simulaba la práctica de los instrumentos de la canción.

Mientras Marco sirve el almuerzo, Jaime le sube el volumen a la canción. Entre sus artistas y bandas favoritas se encuentran Sonic Youth, JSBX, Butthole Surfers y Big Black.

Además, dice que lo que más le gusta comer es carne y cada vez que puede prepara salsas para acompañarlas. La nevera está llena de frascos con grumos de salsas de colores diferentes, y aunque la cocina no es su especialidad, los platillos que prepara van muy condimentados y esto le da a su comida un sabor más exótico.

Jaime escogió la música como una forma de vida y espera que esta le dé su sustento; aunque no hay una respuesta específica para hablar de futuro pues en su filosofía de vida se encuentra el vivir al máximo el presente.

Idealizar el mañana se vuelve una pérdida de tiempo, sabiendo que hoy puede estar haciendo lo que le gusta: tocar guitarra, cantar y componer.

En el 98 Jaime vivía con su primo Alejandro Vélez, para entonces un adolescente que andaba metido en la onda del punk y pertenecía al grupo los Punks de las Torres de Bomboná. Fue él quien le presentó a Jaime este tipo de música y desde ese primer encuentro no la ha dejado de lado, pues sintió que era algo que hacia parte de él.

En séptimo grado del colegio y después de una ardua insistencia a sus padres, Jaime entra a clases de guitarra y son estas las que le brindan algunas bases de solfeo y percusión, mientras poco a poco se va adentrando más al mundo de la música. Ya en noveno de bachillerato conforma su primera banda junto con algunos compañeros del colegio.

Según su mamá, su amor por la música venía desde antes; desde pequeño le gustaba mucho el ruido, volviéndolo después algo armonioso.

Regañado constantemente por parte de vecinos y sus padres debido al alto volumen de la música y en medio de la construcción de su identidad, Jaime decide volcarse del punk al rock.

La rebeldía, lo estruendoso y varias influencias de bandas de la época y artistas como Dead Kennedy’s permitieron que él descubriera parte del sentido de su vivir: el contacto continuo con la música.


Después de reposar el almuerzo y hablar brevemente sobre su primer acercamiento en la actividad musical, los dos amigos salen de la casa. Marco se va a trabajar de nuevo y Jaime aprovecha que tiene el día libre para ir al parque de Boston. Llegando a su destino, se detiene en una tienda de helados y saluda cordialmente a todos. Allí se encuentra con Ana Isabel, una amiga de la universidad; quién le pregunta por Byron, uno de sus mejores amigos.

- ´´¿Byron? Todo bien, insistiendo para que vamos a la exposición de Arango en Taller 7´´, responde Jaime.

- ´´ ¿Vos vas a ir?´´, pregunta Ana.

- ´´ Creo que sí, depende de cómo se torne el día, vos sabés que yo asisto a muchas de esas cosas culturales, uno tiene que sollarse la ciudad´´

El reloj de la iglesia marca las 5 de la tarde, y varias señoras entran. Es la hora del rosario, y Jaime se despide cordialmente de Ana y regresa a su casa.

Sentado en su escritorio se dispone a editar algunas mezclas de audio que tenía grabadas. Entre sus equipos tiene un sintetizador, un mixer y varios pedales con los que agrega efectos a lo que graba. Su primer proyecto musical se llama Puntos Tres, es una faceta personal donde realiza de forma individual ejercicios de producción.

La actividad, según él, se facilita gracias a los equipos con los que cuenta y que ha comprado con ahorros que ha logrado unir después de varios meses de trabajo en la tienda de sus padres, ubicada en la Placita de Flores. A Jaime no le gusta trabajar allí pero a veces cuando desea darse cierto tipo de gustos debe hacerlo para así ahorra dinero.

Puntos Tres posee un estilo similar al de la música electrónica, sin embargo, lo que él plasma en los audios que graba aparte y que luego une para formar la canción son estructuraciones de lo que pasa por su cabeza. Un manejo de la expresividad propia desde una perspectiva más libre que la cotidiana, donde la melodía solo consiste en la unión de los audios.

Jaime, mezcla los sonidos pregrabados que se encuentran en sus dos computadores y edita junto con las herramientas que complementan y adhieren efectos a los sonidos. La producción, dirección y edición es actividad creativa y original.

Él, dice que a veces trata de hacer temas que suenen como proyectos que le gustan de otras bandas porque siempre se presenta el juego de las influencias, pero es inevitable que con los gustos propios, el perfeccionismo y la autocrítica, la creación no quede con algo original; algo que permita reconocer que es de él. Sin embargo, este trabajo ha sido un poco opacado por su segundo proyecto musical, Regina 11.

Ésta banda se crea a partir de todos los fracasos que Jaime tuvo al intentar tocar en una banda de tipo formal. En un principio, después de varias deserciones de los compañeros de la banda del colegio, intentó entrar en otras bandas de las que lo sacaron o él se retiró por discrepancias en tono, ideologías, letras, estructura y composición en general.
En la agrupación Moby Dick perteneció un año, se retiro y junto con José Gallardo crean Regina 11.

En sus inicios, esta agrupación solo contaba con dos integrantes, Jaime en la guitarra y la voz, y Gallardo en la batería. No es tan común que dos personas que se llevan 10 años de diferencias se acoplen tan bien en una agrupación que lo que busca es quejarse de las políticas de la ciudad, por medio de descripciones poéticas que se mezclan en la música y generan un sonido fuerte y expresivo, con una finalidad: demostrar que se puede hacer música a partir de la inconformidad, con muchas de las situaciones que acontecen en la ciudad y que viven estos dos tipos de personas, diferentes en rasgos y similares en ideologías.

La banda se conformó en el 2011 y algunos de los títulos de los temas de su autoría son: Italohispter, Hoy no fío, mañana sí y Zuco o Pequeñas Glorias.

La primera presentación formal aconteció el 18 de abril de 2012, en el marco del Festival de la Semana Fantástica, un evento organizado por la Semana del Cómic y al que asistió Amadeo Gonzales, un ilustrador peruano. Después de este evento, ambos integrantes recibieron muchas críticas, que según ellos se basaron en el interés del público por el tipo de música que hacían, y decidieron invitar a tocar la batería a Alejandro Allana, uno de sus amigos, pasándose Gallardo a tocar el bajo.

Desde entonces son 3 integrantes y han participado en eventos como El Suiche y varios toques por la ciudad.

La banda espera sacar un disco en diciembre de 2012 titulado “Canciones bonitas”, y sus integrantes afirman que, por medio de la música, es importante reconocerse a ellos mismos y dar cuenta de lo que sucede en el país partiendo de la propia interpretación, mezclando rock y música electrónica.

Es la hora de la comida, 7 de la noche, y a casa llega Marco. Los dos se dirigen a la cocina, sacan unas arepas y, mientras las preparan, suben el volumen de la música. Jaime se pone a cantar lo que suena, y después de un rato comenta que a él antes no le gustaba cantar, sin embargo con Regina 11 el canto se le ha vuelto un reto.

Lograr la técnica y tener la afinación adecuada es difícil, y requiere de práctica y dedicación, pero le gusta hacerlo porque su pasión musical se centra en la escritura y composición, el trabajo con la espontaneidad, la música como un medio y expresión artística para crear la obra, trabajar y utilizar las ideas inmediatas para crear algo.

´´La composición requiere de conocimiento, forma y estructura y en ese aspecto actualmente fallan muchas bandas; buscan una producción para endulzar el oído, o ganarse a sus amigotes, más no basándose en una expresión artística, un trabajo riguroso con el lenguaje y tratamiento de las palabras´´.

A las 9 de la noche, Jaime y Marco cogen sus papeles, un buso y se van de camino al Parque del Periodista. Ellos antes salían al parque de El Poblado, pero argumentan que ese lugar se ha vuelto muy aburridor e inseguro, que la música que ponen ya no es la misma de antes, la onda del reggaetón ha contaminado varios de los lugares que ellos solían visitar, pero así como quieren al Centro, quieren también al Periodista.

-          “Vamos a comprar ¿ron o guaro?”, le dice Jaime a Marco.

-          “Una pola y decidimos”, responde Marco.

El centro se ha vuelto un lugar muy prometedor, pareciera que cualquier cosa puede suceder. Los contrastes de la gente que pasa, el ambiente de movilidad y ruido continuo, los olores fuertes al pasar por los caños y esquinas vacías, junto con los inconfundibles aromas de vicio y licor que se sienten al llegar al Parque.

Jaime se sienta en una de las ceras junto con Marco, toman un sorbo de cerveza Águila y llega Joni, uno de los integrantes del tercer proyecto al que pertenece Jaime: Alopecia.
Alopecia, es una banda de punk que suena a muchas cosas; más que hacer música es un proyecto que busca que sus integrantes pasen un buen rato. Es una banda conformada por cuatro amigos, varios mencionados ya antes: Alejandro Vélez, Joni Benjumea, José Gallardo y Jaime Carvajal.

En sus inicios, la conformación de la agrupación fue idea de Joni y Alejandro, luego se integraron Gallardo y Jaime, quien comenta que las letras eran divertidas, todas sin ninguna pretensión mediática. El sentimiento y el ruido se conjugaban para crear música y la idea siempre ha sido pasarla bien.

En la banda, Joni es el vocalista, Gallardo toca el bajo, Alejandro la batería y Jaime la guitarra, quien dice que lo que más le gusta de ese instrumento es el carácter que posee, la presencia que genera, la actitud y, sobre todo, la cantidad de energías, pasiones y presiones que se pueden descargar sobre ella.

´´Siempre me ha gustado el ruido en la música, la expresividad hasta el punto desbordante; esa es otra de las razones por las que me gusta tanto el Centro de la ciudad y la guitarra, además de que es un instrumento que me permite la espontaneidad porque puedo tocarlo de la forma en que quiero´´.

Han pasado varias horas, el Periodista huele a orines y a bareta, Jaime va en la cuarta cerveza y Marco se fue con Joni y otros amigos a comprar más licor.

Algunos de los hobbies de Jaime son el cine y el cómic, pero con la literatura tiene una afinidad especial. Le gusta leer y aprecia mucho la poesía, hasta el punto de considerarla un reto similar al de hacer canciones. Él pertenece al taller de literatura de la Biblioteca Pública Piloto desde hace 4 años. Entró primero en el mundo de la música y luego en el de la literatura, sin embargo en sus letras se nota cierta expresividad que a veces se torna romántica.

Con cara de desgane y una expresión de rabia ante la música que acaban de poner en el bar del frente, se para y va a buscar a sus amigos, siempre atento de lo que suena y la conjugación de ruidos que acontecen en el parque. Con sus dedos golpea la botella y tararea un rato otra canción.

Cruza el semáforo, son las diez de la noche y Jaime en medio de su poca sobriedad comenta la importancia de ser buen músico. Considera que es necesaria una formación y aunque hay muchas excepciones, tiene cierto tipo de fe convincente en su estudio y práctica.

´´Se debe aprender mucho sobre la forma y estructura, pero antes de eso uno debe buscar primero una expresividad propia, la forma es importante y el estudio permite llenarse de herramientas que complementen la experiencia. La fama se vuelve una artimaña para seducir a los músicos a producir lo que los demás desean, volver sus creaciones un producto comercial y no un reflejo de la identidad, que es lo que en realidad es. Por eso es importante escucharlo todo, los ruidos, las mezclas, la calle, la gente, los tonos, y otros músicos de otros lugares, conocer mucho, volverse ´nerds´ de la música y abrirse a posibilidades donde el éxito y el progreso no están solo ligados al dinero, sino también al sentimiento y la identidad que logra crear el artista con lo que   hace´´.

Jaime se va, aún no encuentra a sus amigos. La noche se pone cada vez más ruidosa, y la oscuridad y el peligro aumentan. El Parque del Periodista, lleno de caos, permite sentir realmente una parte de la ciudad y su gente, que mezcladas con el ruido, combinan de forma armoniosa lo que es el Centro de Medellín.