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lunes, 8 de abril de 2013

“Cada nota musical es una pizca de alegría para mi vida”: Pablo López


La música ha sido, desde siempre, la principal fuente de inspiración para este joven artista innato que ha logrado unir en su vida tres artes diferentes: la música, el dibujo y la poesía.


Por María Camila Cardona Aguirre        
                                                       
Nos encontramos un día lluvioso en uno de sus lugares favoritos, Ciudad del Río. A pesar del frío y lo bastante mojado que se encontraba llegó con una sonrisa de oreja a oreja, en compañía de dos de sus inseparables amigos: sus instrumentos.

Encontramos algo en común, el gusto por el helado en los días lluviosos, esto proporcionó que iniciáramos una amena conversación, en lugar de una entrevista con solo formalidades.

Pablo es un a creador innato, a pesar de que en algún momento pensó en dedicarse a la ingeniería, supo a tiempo que su vida era el arte en cualquiera de sus manifestaciones. La poesía, el dibujo y la música se convierten en una sola en su mente, sus cuadernos resguardan imágenes, pinturas, versos e “intentos” de canciones, pues según él, la composición es una de las artes más difíciles.

Me cuestionaba la manera en que articula el dibujo, la música y la poesía. Al respecto relató que la principal fuente de inspiración para sus obras es la música, pero que en realidad nunca se ha puesto a pensar cómo hacer para meter estas tres juntas. Al respecto también dijo: “simplemente hay ocasiones en las que una canción evoca ciertas cosas que sirven como fuente de inspiración para dibujos y de repente a partir de estos dibujos puedo escribir versos. La música es mi inspiración inconsciente pero constante”.

Dijo además que en cuanto a la escritura, últimamente se ha impuesto un reto personal: aprender a darle coherencia a sus escritos de tal forma que en algún momento pueda escribir canciones formalmente.

Sus orígenes en la música


Pablo manifiesta estar seguro de que la música forma parte integral de su vida, pero a través de una conexión desconocida pues nunca se ha topado con ella de una manera formal. Su historia musical ha estado determinada por impulsos y curiosidades con respecto a algunos instrumentos musicales y la selección de sus canciones y grupos favoritos.

“Mi primer acercamiento a la música fue como el de muchos, una especie de juego de niños”, dice con una sonrisa pícara. A muy temprana edad, junto con sus primos, formó una banda inspirada en Blink 182. Uno de sus primos tocaba la guitarra, el otro el bajo y él, casi que por descarte, eligió la batería. Pablo nunca antes había asistido a clases, ni siquiera tenía una de verdad así que decidió empezar a practicar con sillas y viendo videos en YouTube.

Una vez consiguió cierta destreza en la interpretación de ese intrumento, Pablo continuó ensayando con otros instrumentos musicales. Su proceso fue similar al que emprendió cuando comenzó a tocar la batería, es decir, prácticas diarias, observación de tutoriales en internet, audición de piezas musicales, y todo con el fin de conseguir una mayor familiaridad con el ámbito musical en el cual se estaba introduciendo. En palabras de Pablo: “Yo no soy músico, solo soy un enamorado y apasionado por lo que la música causa en mi”.

La alegría hecha instrumento


Pablo es un amante de las cosas alegres, le encanta ver sonreír a la gente y eso quiere causar con sus creaciones. De ahí que la música haya logrado potenciar todas sus alegrías y canalizar sus tristezas. “Cada nota musical es una pizca de alegría para mi vida”, afirma.

“A pesar de que la música en conjunto es una manifestación de alegría, conocí un instrumento que siempre logra recrear un ambiente reconfortante y de felicidad: el ukulele”, dice mientras trata de demostrarlo haciendo sonar algunos acordes.

Este instrumento de origen hawaiano se convirtió en el alma gemela musical de Pablo pues, según él, logra transmitir emociones en cada uno de los sonidos emitidos, pero en particular estas emociones son alegres.

“El ukulele es sin duda mi instrumento favorito, es mi compañero inseparable, con el ukulele puedo recrear, transformar, imponer pero todo a través de sus notas alegres”, dice Pablo.

 Su estilo de vida musical


La vida musical de Pablo ha transcurrido en la informalidad, nunca ha querido profesionalizarse en el tema, pues considera que cuando alguien depende de lo que le apasiona poco a poco va perdiendo el gusto por lo que hace. Esto lo manifestó en lo siguiente: “he decidido hacer de la música mi hobbie permanente, pues cuando se hacen las cosas bajo presión dejan de ser divertidas y apasionantes”.

Tanto en el dibujo como en la música Pablo aplica la teoría de que no todo necesariamente debe tener un sentido, en ocasiones las líneas y las notas fluyen informalmente dejando salir sentimientos o simples ideas. “Las cosas en la vida deben disfrutarse desde las sensaciones que nos producen de primera mano, no siempre hay que buscar la profundidad de todo”.

A pesar de la libertad que Pablo impone a su vida musical, trata de seguir una hoja de ruta en la que las palabras ensayo y error son muy importantes. Nada se construye de un día para otro, las grandes obras surgen de múltiples intentos fallidos. “La perseverancia y la práctica constante son la clave para obtener grandes obras” planteó Pablo.

El encuentro finalizó en medio de notas musicales y bellas canciones, las favoritas de Pablo.

“El tango es una letra triste que se baila, una novela que dura tres minutos”: Darío Velásquez


Por Manuela Velásquez Osorio

Darío Velásquez es un melómano que lleva 20 años investigando sobre el tango. Fue este género musical el que le acompañó desde su infancia, como él dice: “El gusto comenzó desde la cuna”. Por eso, hace 7 años decidió rendirle un homenaje a las melodías y a los intérpretes que siempre ha admirado, para ello construyó El Viejo Almacén, un sitio lleno de canciones, cuadros, biografías y hasta una enciclopedia musical realizada por él mismo.

Al yo llegar a su apartamento baja con rapidez las escaleras, quizá desea hablar de lo que más le gusta: el tango. Comenta que días atrás otro hombre conocedor de música (como él) le había realizado una entrevista… sí que le apasiona el tema. Se sienta cómodo en la sala y comienza la conversación.

Ojos azules, cara larga y pelo muy negro para sus años: ese es Darío Velásquez, un aficionado y estudioso de la música. Como se crió escuchando las canciones que ponían sus padres y abuelos desde muy pequeño tiene en su mente las letras de algunos boleros, una que otra ranchera y todos los tangos.

Cuando era pequeño escuchaba las canciones, les prestaba atención, se aprendía las letras, pero fue el pasar del tiempo el que acrecentó su amor por esa música tan especial, como él mismo la denomina. Entonces, comenzó a estudiarla, se dedicó a leer sobre el tango, a asistir a eventos musicales y a visitar lugares como el Salón Málaga, El Patio del Tango y La Casa Gardeliana, sitios donde se reúnen los amantes de la música a hacer tertulias, ver shows en vivo y a tomar tinto, ron o aguardiente.

Cada tango tiene una historia, cuenta una problemática o describe una realidad, es música con un trasfondo amplio.

¿Usted alcanzaba a dimensionar la temática de las canciones cuando era pequeño?

“Pues yo escuchaba las historias de las canciones, claro que había cosas que uno de niño no dimensiona pero luego al estudiar el género y con los años uno se percata de lo que hay de fondo. Ahora ya he profundizado mucho en el tema, he leído muchos libros e internet me ha facilitado mucha información”.

Más que un género musical, el tango es poesía

Darío conoce también de rancheras, boleros y música mexicana, pero es el tango el género que lo apasiona porque según él: “La letra del tango es poesía, es muy especial, muy profunda”.

Lleva 20 años recopilando información y estudiando lo que él denomina “los poetas del tango”, es decir, los compositores y letristas.

Carlos Gardel, “Carlitos”, como él lo nombra, es su gran ídolo. Cuenta con entusiasmo y con voz viva que Gardel fue el primer cantante de tango conocido mundialmente, quien dio a conocer el género en Europa y en América. Como Darío ha estudiado este personaje a la perfección considera que lo conoce, por eso se siente en confianza para nombrarlo en diminutivo y se refiere al él con tanta seguridad que da la impresión de que en un pasado fueron amigos.

Un gusto que se convirtió en afición

“Yo tengo un salón de música en mi casa de Jardín, Antioquia, que se llama El Viejo Almacén, lo nombré así porque este es uno de los sitios de tango más conocidos en Buenos Aires, la capital mundial del tango, y donde nacieron muchos de los más importantes cantantes y compositores. Es difícil saber cuantas canciones tengo allí porque en realidad hay desde boleros hasta música tropical”

¿Cuando nace el interés de construir El Viejo Almacén?

“En Medellín existió hace tiempo un sitio que también se llamaba así, quedaba por el Éxito de la avenida Colombia, eso fue hace unos 35 años, entonces conocí ese lugar y me surgió la idea. Estudié mucho y comencé a recopilar información y fue hace 7 años que organicé el salón con todo lo que yo tenía: música, fotos, biografías, y en general, todo el material de libros”.

Al principio todo comenzó por un simple gusto, pero con el tiempo, después de encontrarse con tanta información musical en sus propias manos, decidió realizar una enciclopedia. Tiene alrededor de 20 volúmenes y está compuesta por la investigación que él mismo hizo acerca de biografías de los artistas, obras de los autores tanguistas y crónicas de sus vidas.

Darío comenta con orgullo que nadie le ayudó ni con la adecuación de El Viejo Almacén, ni con la recopilación de la información. “Todo lo hice yo, aunque a Ligia (esposa) y Daniel (hijo), les gusta también esa música, toda la información la extracté yo. En verdad si le he dedicado mucho tiempo a consultar, preguntar y a conversar con personas que saben del tema”.

Detrás de cada tango hay una historia, un drama
¿Para una persona que no sepa qué es el tango, como se lo definiría?

“Muy sencillo, el tango es una letra triste que se baila, esa es la definición que dio Santos Discépolo, el compositor de tango más grande que ha dado la historia. Y para mi, un tango es una novela que dura tres minutos, porque cada uno es una historia de vida, ya sea de un hermano, un amigo, una madre que tiene un drama”.


Con voz fuerte, después de haber hablado sobre las historias que recitan los tangos, Darío menciona la canción Cambalache, compuesta por Santos Discépolo, cierra por instantes sus ojos azules y comenta que este es uno de los tangos más famosos. “Si tu escuchas Cambalache, te das cuenta de que aunque es una composición de hace 70 años más o menos, eso sigue ocurriendo, dice por ejemplo: ‘el mundo fue y seguirá siendo una porquería en el 506 y en el 2000 también’, y vas profundizando y te das cuenta que ¡no cambia la situación! El tango habla de los atropellos, las injusticias, las dictaduras militares, la posición social, y en fin de la realidad”.

¿Cuáles son sus tres canciones preferidas?

“Tormenta, de Discépolo, Caminito y Volver, las dos de Gardel.” Aunque a mí me gustan todos los tangos, obviamente que estén bien interpretados.”

Un género con más de 100 años de historia

En sus inicios, el tango solo era música y se bailaba entre hombres en las barriadas de Buenos Aires, luego, según Darío, Gardel internacionalizó este género, le dio estatus, pero en principio el tango era música netamente popular, ya después surgieron las grandes orquestas y pasó de ser música de solo bares y de calle, a los salones sociales y eventos.

“El tango aún vive, persiste y no morirá jamás”

Darío Velásquez afirma que no le encuentra sentido a mucha de la música de hoy en día. Con convicción asegura que no es lo suyo, “tengo muy mal concepto por la música de hoy, no me gusta, es que no le encuentro mensaje, ni sentido, mucho menos ritmo, me parece desabrido”, afirma con su acento paisa.

Para este melómano el tango no solo lo escucha la gente adulta, o la gente de antes, porque aunque es un género antiguo aún vive, persiste y no morirá jamás, “mira que de Gardel se dice: ´cada vez canta mejor´, se escucha mal por la técnica que se utilizaba en ese entonces, pero se escucha mejor por la calidad de la voz, son voces que no hay con qué compararlas en relación con lo que uno escucha hoy”. En realidad si hay muchos jóvenes aficionados al tango, conocedores del género y con grupos musicales (saca de una gran bolsa con documentos una entrevista a una joven tanguista), dice: “léela y te darás cuenta que todavía hay jóvenes con oído”.



Como aficionado del tango su gran sueño es visitar Buenos Aires y está seguro que pronto lo hará, dice: “Antes de morir tengo que ir y conocer el cementerio Chacarita, donde están los restos de Carlitos (Gardel), la calle Corriente y El Viejo Almacén”.

“Siempre me ha gustado el ruido en la música, la expresividad hasta el punto desbordante´”



Por María Camila Sánchez

Jaime Alberto Carvajal Giraldo es un joven músico de Medellín que con tan solo 19 años de edad ha pertenecido a varias bandas de la ciudad y actualmente desarrolla tres proyectos musicales que, poco a poco, se han convertido en la sustentación de su propia filosofía de vida.

Jaime nació el 18 de diciembre de 1992 en la clínica Soma, ubicada en el centro de la ciudad. Él comenta que su lugar de nacimiento no fue una casualidad, siempre ha sido un gran admirador y amante del Centro y sus zonas; dice que desde pequeño creó una conexión indescriptible con los lugares que componen su diario vivir, puesto que así como nació, vive y habita la mayoría del tiempo en sus espacios.

Siendo las 10:22 de la mañana, cerca al Teatro Pablo Tobón Uribe, Jaime, un tipo delgado de estatura promedio, llega al lugar tomando un jugo de uva. Su postura es algo encorvada y su cabello corto, castaño oscuro y despeinado le cubre un poco su rostro.

- ´´¿Qué más pues?´´, saluda Jaime a su amigo Marco, quien lo esperaba en una de las bancas de la fuente que queda afuera del teatro.

- ´´Todo bien, esperándolo hace como media hora que salí del trabajo´´, responde Marco, quien es actualmente su compañero de casa. Ellos, amigos desde hace unos años, son fanáticos del comic, las ilustraciones y la música.                                                                                                          

-´´¿Tenés clase ahora?´´, pregunta Marco después de gozarse un rato a un policía que intenta cruzar la calle y es interrumpido por el paso de varias motos y carros.

-´´Nada, hoy es día de relajo´´, responde mientras toma el último sorbo de su jugo de uva.

Entre el ruido de los carros, motos, vendedores ambulantes y personas que pasan con un afán notorio, Jaime y Marco hablan sobre lo que ha sido vivir en el Centro. Acostumbrarse al ambiente no es fácil, cada vez hay más movimiento, más sonidos, más gente, desde los niños que van a las guarderías hasta los habitantes de la calle que se acercan a la fuente cada uno con pretensiones diferentes, ya sea contemplar o simplemente robar un poco de agua.

Los empleados de Espacio Público cruzan de un lado a otro, intervienen a vendedores ambulantes, les piden papeles, ayudan a una señora a cruzar la calle, piden a los venteros con parlantes que bajen el volumen, y en general velan por el ambiente de la zona.

El Centro y su gente se vuelven la temática de discusión de los dos amigos que después de varias horas, entre risas, bromas y pensamientos que salen al aire sobre lo que es vivir en un ciudad donde la pobreza y la idea del progreso van de la mano, una arrastrada por la otra, terminan caminado a casa, no para ir a descansar, puesto que han descansado toda la mañana, sino para preparar su comida. Son las 12 y es la hora del almuerzo.

La casa de Jaime y Marco se encuentra dividida por un corredor largo rodeado de puertas. Al entrar a la habitación de Jaime, varios fazines, revistas de comics, y afiches de bandas de rock decoran la pared. Dos guitarras, una eléctrica y otra acústica, cuelgan del lado de la ventanaseguidas de una biblioteca grande con varios estantes; el de la derecha lleno de CD y el de la izquierda lleno de libros.

Varios cuadernos pentagramados se encuentran en el escritorio de la habitación. Jaime estudia en Bellas Artes el programa de música desde el 2011. En la Institución, el programa fue aprobado en el 2007, y en este se brinda una oferta instrumental en: guitarra, batería, bajo eléctrico, canto lírico, trompeta, saxofón, violín, percusión latina, entre otros.

Actualmente, el instrumento al que se dedica Jaime es el piano. Él argumenta que lo que más le gusta de este instrumento es la pureza con que salen las notas y la habilidad auditiva que ha desarrollado gracias a la práctica.

En un principio, al presentarse al programa, él no contaba con las bases teóricas suficientes para iniciar la carrera profesional por lo que se encuentra en el preparatorio; entre sus clases ve materias como Apreciación Musical, Lactoentonación y Práctica Coral.
A él no le preocupa no haber pasado inmediatamente al pregrado puesto que está seguro que cuando finalice el preparatorio, iniciará.

Desea también abordar estudios de composición porque dentro de su filosofía está expresarse creando y no tocando piezas de otros como lo es el enfoque de intérprete. Su pasión por la música es notoria, no sólo por la ambientación en su cuarto, lleno de afiches, instrumentos, varios pedales, sintetizadores y CD, sino también porque lo primero que hizo al entrar fue poner música y cada vez que sonaba el coro cantaba y simulaba la práctica de los instrumentos de la canción.

Mientras Marco sirve el almuerzo, Jaime le sube el volumen a la canción. Entre sus artistas y bandas favoritas se encuentran Sonic Youth, JSBX, Butthole Surfers y Big Black.

Además, dice que lo que más le gusta comer es carne y cada vez que puede prepara salsas para acompañarlas. La nevera está llena de frascos con grumos de salsas de colores diferentes, y aunque la cocina no es su especialidad, los platillos que prepara van muy condimentados y esto le da a su comida un sabor más exótico.

Jaime escogió la música como una forma de vida y espera que esta le dé su sustento; aunque no hay una respuesta específica para hablar de futuro pues en su filosofía de vida se encuentra el vivir al máximo el presente.

Idealizar el mañana se vuelve una pérdida de tiempo, sabiendo que hoy puede estar haciendo lo que le gusta: tocar guitarra, cantar y componer.

En el 98 Jaime vivía con su primo Alejandro Vélez, para entonces un adolescente que andaba metido en la onda del punk y pertenecía al grupo los Punks de las Torres de Bomboná. Fue él quien le presentó a Jaime este tipo de música y desde ese primer encuentro no la ha dejado de lado, pues sintió que era algo que hacia parte de él.

En séptimo grado del colegio y después de una ardua insistencia a sus padres, Jaime entra a clases de guitarra y son estas las que le brindan algunas bases de solfeo y percusión, mientras poco a poco se va adentrando más al mundo de la música. Ya en noveno de bachillerato conforma su primera banda junto con algunos compañeros del colegio.

Según su mamá, su amor por la música venía desde antes; desde pequeño le gustaba mucho el ruido, volviéndolo después algo armonioso.

Regañado constantemente por parte de vecinos y sus padres debido al alto volumen de la música y en medio de la construcción de su identidad, Jaime decide volcarse del punk al rock.

La rebeldía, lo estruendoso y varias influencias de bandas de la época y artistas como Dead Kennedy’s permitieron que él descubriera parte del sentido de su vivir: el contacto continuo con la música.


Después de reposar el almuerzo y hablar brevemente sobre su primer acercamiento en la actividad musical, los dos amigos salen de la casa. Marco se va a trabajar de nuevo y Jaime aprovecha que tiene el día libre para ir al parque de Boston. Llegando a su destino, se detiene en una tienda de helados y saluda cordialmente a todos. Allí se encuentra con Ana Isabel, una amiga de la universidad; quién le pregunta por Byron, uno de sus mejores amigos.

- ´´¿Byron? Todo bien, insistiendo para que vamos a la exposición de Arango en Taller 7´´, responde Jaime.

- ´´ ¿Vos vas a ir?´´, pregunta Ana.

- ´´ Creo que sí, depende de cómo se torne el día, vos sabés que yo asisto a muchas de esas cosas culturales, uno tiene que sollarse la ciudad´´

El reloj de la iglesia marca las 5 de la tarde, y varias señoras entran. Es la hora del rosario, y Jaime se despide cordialmente de Ana y regresa a su casa.

Sentado en su escritorio se dispone a editar algunas mezclas de audio que tenía grabadas. Entre sus equipos tiene un sintetizador, un mixer y varios pedales con los que agrega efectos a lo que graba. Su primer proyecto musical se llama Puntos Tres, es una faceta personal donde realiza de forma individual ejercicios de producción.

La actividad, según él, se facilita gracias a los equipos con los que cuenta y que ha comprado con ahorros que ha logrado unir después de varios meses de trabajo en la tienda de sus padres, ubicada en la Placita de Flores. A Jaime no le gusta trabajar allí pero a veces cuando desea darse cierto tipo de gustos debe hacerlo para así ahorra dinero.

Puntos Tres posee un estilo similar al de la música electrónica, sin embargo, lo que él plasma en los audios que graba aparte y que luego une para formar la canción son estructuraciones de lo que pasa por su cabeza. Un manejo de la expresividad propia desde una perspectiva más libre que la cotidiana, donde la melodía solo consiste en la unión de los audios.

Jaime, mezcla los sonidos pregrabados que se encuentran en sus dos computadores y edita junto con las herramientas que complementan y adhieren efectos a los sonidos. La producción, dirección y edición es actividad creativa y original.

Él, dice que a veces trata de hacer temas que suenen como proyectos que le gustan de otras bandas porque siempre se presenta el juego de las influencias, pero es inevitable que con los gustos propios, el perfeccionismo y la autocrítica, la creación no quede con algo original; algo que permita reconocer que es de él. Sin embargo, este trabajo ha sido un poco opacado por su segundo proyecto musical, Regina 11.

Ésta banda se crea a partir de todos los fracasos que Jaime tuvo al intentar tocar en una banda de tipo formal. En un principio, después de varias deserciones de los compañeros de la banda del colegio, intentó entrar en otras bandas de las que lo sacaron o él se retiró por discrepancias en tono, ideologías, letras, estructura y composición en general.
En la agrupación Moby Dick perteneció un año, se retiro y junto con José Gallardo crean Regina 11.

En sus inicios, esta agrupación solo contaba con dos integrantes, Jaime en la guitarra y la voz, y Gallardo en la batería. No es tan común que dos personas que se llevan 10 años de diferencias se acoplen tan bien en una agrupación que lo que busca es quejarse de las políticas de la ciudad, por medio de descripciones poéticas que se mezclan en la música y generan un sonido fuerte y expresivo, con una finalidad: demostrar que se puede hacer música a partir de la inconformidad, con muchas de las situaciones que acontecen en la ciudad y que viven estos dos tipos de personas, diferentes en rasgos y similares en ideologías.

La banda se conformó en el 2011 y algunos de los títulos de los temas de su autoría son: Italohispter, Hoy no fío, mañana sí y Zuco o Pequeñas Glorias.

La primera presentación formal aconteció el 18 de abril de 2012, en el marco del Festival de la Semana Fantástica, un evento organizado por la Semana del Cómic y al que asistió Amadeo Gonzales, un ilustrador peruano. Después de este evento, ambos integrantes recibieron muchas críticas, que según ellos se basaron en el interés del público por el tipo de música que hacían, y decidieron invitar a tocar la batería a Alejandro Allana, uno de sus amigos, pasándose Gallardo a tocar el bajo.

Desde entonces son 3 integrantes y han participado en eventos como El Suiche y varios toques por la ciudad.

La banda espera sacar un disco en diciembre de 2012 titulado “Canciones bonitas”, y sus integrantes afirman que, por medio de la música, es importante reconocerse a ellos mismos y dar cuenta de lo que sucede en el país partiendo de la propia interpretación, mezclando rock y música electrónica.

Es la hora de la comida, 7 de la noche, y a casa llega Marco. Los dos se dirigen a la cocina, sacan unas arepas y, mientras las preparan, suben el volumen de la música. Jaime se pone a cantar lo que suena, y después de un rato comenta que a él antes no le gustaba cantar, sin embargo con Regina 11 el canto se le ha vuelto un reto.

Lograr la técnica y tener la afinación adecuada es difícil, y requiere de práctica y dedicación, pero le gusta hacerlo porque su pasión musical se centra en la escritura y composición, el trabajo con la espontaneidad, la música como un medio y expresión artística para crear la obra, trabajar y utilizar las ideas inmediatas para crear algo.

´´La composición requiere de conocimiento, forma y estructura y en ese aspecto actualmente fallan muchas bandas; buscan una producción para endulzar el oído, o ganarse a sus amigotes, más no basándose en una expresión artística, un trabajo riguroso con el lenguaje y tratamiento de las palabras´´.

A las 9 de la noche, Jaime y Marco cogen sus papeles, un buso y se van de camino al Parque del Periodista. Ellos antes salían al parque de El Poblado, pero argumentan que ese lugar se ha vuelto muy aburridor e inseguro, que la música que ponen ya no es la misma de antes, la onda del reggaetón ha contaminado varios de los lugares que ellos solían visitar, pero así como quieren al Centro, quieren también al Periodista.

-          “Vamos a comprar ¿ron o guaro?”, le dice Jaime a Marco.

-          “Una pola y decidimos”, responde Marco.

El centro se ha vuelto un lugar muy prometedor, pareciera que cualquier cosa puede suceder. Los contrastes de la gente que pasa, el ambiente de movilidad y ruido continuo, los olores fuertes al pasar por los caños y esquinas vacías, junto con los inconfundibles aromas de vicio y licor que se sienten al llegar al Parque.

Jaime se sienta en una de las ceras junto con Marco, toman un sorbo de cerveza Águila y llega Joni, uno de los integrantes del tercer proyecto al que pertenece Jaime: Alopecia.
Alopecia, es una banda de punk que suena a muchas cosas; más que hacer música es un proyecto que busca que sus integrantes pasen un buen rato. Es una banda conformada por cuatro amigos, varios mencionados ya antes: Alejandro Vélez, Joni Benjumea, José Gallardo y Jaime Carvajal.

En sus inicios, la conformación de la agrupación fue idea de Joni y Alejandro, luego se integraron Gallardo y Jaime, quien comenta que las letras eran divertidas, todas sin ninguna pretensión mediática. El sentimiento y el ruido se conjugaban para crear música y la idea siempre ha sido pasarla bien.

En la banda, Joni es el vocalista, Gallardo toca el bajo, Alejandro la batería y Jaime la guitarra, quien dice que lo que más le gusta de ese instrumento es el carácter que posee, la presencia que genera, la actitud y, sobre todo, la cantidad de energías, pasiones y presiones que se pueden descargar sobre ella.

´´Siempre me ha gustado el ruido en la música, la expresividad hasta el punto desbordante; esa es otra de las razones por las que me gusta tanto el Centro de la ciudad y la guitarra, además de que es un instrumento que me permite la espontaneidad porque puedo tocarlo de la forma en que quiero´´.

Han pasado varias horas, el Periodista huele a orines y a bareta, Jaime va en la cuarta cerveza y Marco se fue con Joni y otros amigos a comprar más licor.

Algunos de los hobbies de Jaime son el cine y el cómic, pero con la literatura tiene una afinidad especial. Le gusta leer y aprecia mucho la poesía, hasta el punto de considerarla un reto similar al de hacer canciones. Él pertenece al taller de literatura de la Biblioteca Pública Piloto desde hace 4 años. Entró primero en el mundo de la música y luego en el de la literatura, sin embargo en sus letras se nota cierta expresividad que a veces se torna romántica.

Con cara de desgane y una expresión de rabia ante la música que acaban de poner en el bar del frente, se para y va a buscar a sus amigos, siempre atento de lo que suena y la conjugación de ruidos que acontecen en el parque. Con sus dedos golpea la botella y tararea un rato otra canción.

Cruza el semáforo, son las diez de la noche y Jaime en medio de su poca sobriedad comenta la importancia de ser buen músico. Considera que es necesaria una formación y aunque hay muchas excepciones, tiene cierto tipo de fe convincente en su estudio y práctica.

´´Se debe aprender mucho sobre la forma y estructura, pero antes de eso uno debe buscar primero una expresividad propia, la forma es importante y el estudio permite llenarse de herramientas que complementen la experiencia. La fama se vuelve una artimaña para seducir a los músicos a producir lo que los demás desean, volver sus creaciones un producto comercial y no un reflejo de la identidad, que es lo que en realidad es. Por eso es importante escucharlo todo, los ruidos, las mezclas, la calle, la gente, los tonos, y otros músicos de otros lugares, conocer mucho, volverse ´nerds´ de la música y abrirse a posibilidades donde el éxito y el progreso no están solo ligados al dinero, sino también al sentimiento y la identidad que logra crear el artista con lo que   hace´´.

Jaime se va, aún no encuentra a sus amigos. La noche se pone cada vez más ruidosa, y la oscuridad y el peligro aumentan. El Parque del Periodista, lleno de caos, permite sentir realmente una parte de la ciudad y su gente, que mezcladas con el ruido, combinan de forma armoniosa lo que es el Centro de Medellín.

domingo, 7 de abril de 2013

Michael: el prospecto que ya es realidad



Michael ‘El Nuevo Prospecto’ en tarima del
 evento hechopor Rumba 106.9,
 en el barrio Belén.
Por Andrés Felipe Marín Quintero

A pesar de que ha estado en muchos escenarios antes de salir, ese viernes 6 de julio él se movía de un lado a otro impaciente como su fuera una fiera encerrada. Michael ‘El Nuevo Prospecto’, cantante de reggaetón puertorriqueño, se preparaba para salir a la tarima. Con una camiseta negra acompañada de unos pantalones rojos, zapatos deportivos, un reloj, correa brillantes y unas Gucci que le ocultaban sus pequeños ojos.

“Ahora con ustedes, directamente desde Puerto Rico, les presentamos a Michael ‘El Nuevo Prospecto’.” El lugar se llenó de gritos y se sintió la emoción del público al máximo mientras cantaba su éxito “Si tú la ves”. Cuando empezó el pegajoso coro “le gusta ponerse bicha, le fascina que la envidien”, los gritos de las mujeres llegaron a su límite, incluso no pararon de bailar.

La emoción fue subiendo hasta el punto máximo cuando finalizó este tema, aunque ese sería solo el principio de un gran show, donde la gente vibró y gritó con las canciones de ‘El Nuevo Prospecto`.

Yo conocí a Michael gracias a la red social Twitter hace un poco más de dos años. Él es proveniente de Guánica, Puerto Rico. Cuando empecé a conversar con él se hacía llamar Michael, ‘La Mejor Decisión’, porque se perfilaba para ser una “elección” diferente para los amantes del reggaetón. En ese tiempo ya había incursionado en varios festivales de música urbana en su isla natal e incluso en lugares como Philadelphia y Tampa, en Estados Unidos.

El contacto, al principio, se resumía en frases de saludos y respaldo a su música: al menos una vez a la semana lo saludaba. Luego empezó a sacar más canciones que me gustaron al instante e hicieron que la relación se hiciera más cercana. Bailando así, al lado de Cheka, un cantante del mismo género reconocido por su trayectoria; No me hables de amores, Pa’ zatiarnos, son algunas de ellas.

Al pasar los días la relación se fue fortaleciendo, empezamos a dialogar por mensajes directos de Twitter y por Facebook.

El 14 de junio del 2011 lanzó uno de los temas más esperados en Internet y en el contexto del reggaetón para ese momento: la versión remix de Bailando así, junto a cantantes populares como Nova, del dúo Nova y Jory, el mismo Cheka que lo había acompañado en la versión original, John Eric, y una leyenda del género como Nicky Jam.

Este tema fue todo un hit en las redes sociales e incluso lo dio a conocer en la ciudad de Medellín, siendo sonada por primera vez en una emisora tan reconocida como Rumba Stéreo 106.9. Esta fue una gran alegría para él, para muchos que lo empezaron a conocer y especialmente para mí que hice parte de este proceso.

Luego Michael decidió hacer su primera visita a Medellín, gracias a un viaje que realizó junto a Cheka. El 24 de julio del 2011 fue el momento donde lo tuve al frente por primera vez. El centro comercial Santa Fe fue el punto de encuentro, donde además llegaron a conocerlo más de 10 personas. Al principio me encontraba muy nervioso, pero después empecé a hablar muy tranquilamente. Allí nos regaló discos con sus primeros 13 temas y su firma personal.

Después de varios días hablando con él y llevándolo a conocer lugares como el Metrocable y canales de televisión, mi prima Deicy García y yo le conseguimos un evento en la discoteca Karma, ubicada en el barrio Colombia. El evento se se llevó a cabo el viernes 29 de julio de 2011, allí fue muy bien recibido y aceptado por los asistentes.

El 31 de julio nos despedimos pues se regresaba a su país natal; antes de su partida prometió volver, lo que sucedió el marzo de 2012. Nuestro encuentro fue el 23 de marzo, compartimos un momento relajado.

Esta vez vino muy poco tiempo ya que estaba promocionando en todo el país su tema Si tu la ves, al lado del cantante Farruko.

Gracias a que las canciones Si tu la ves y Cositas locas fueron unos hits en las diferentes emisoras a nivel local y nacional, Michael regresó a Medellín a promocionarse de nuevo, especialmente luego del éxito con el primer tema mencionado y el progreso positivo del segundo.

Debido a esto, fue el invitado especial e internacional para un evento de la emisora Rumba 106.9 en el parque de Belén, al cual asistí con varios amigos. El evento se realizó el viernes 6 de julio de 2012.

Alrededor de las 7:30 de la noche y antes de que comenzara el evento, mis amigos Alejandra Ayala, Marcela Flórez, Felipe Toro y yo nos vimos con él. Felipe no había tenido la oportunidad de conocerlo personalmente, por lo que fue más emocionante para él.

Pusimos como punto de encuentrola estación Floresta del Metro, donde estaríamos a las 6 de la tarde, creyendo que el lugar del concierto era cerca, en el parque de La Floresta. Pero estando allí y gracias a Jhon Tamayo, supimos que había sido cambiado para el Parque de Belén. A pesar del disgusto, salimos para allá.

Salimos de la estación y nos comunicamos con Michael para ver qué hacer. Nos dijo que no sabía bien como llegar al lugar, que nos avisaba al rato. Mientras esperábamos la llamada, decidimos caminar unas cuantas cuadras para acercarnos al lugar. Aunque estábamos algo perdidos y con cierta tensión, nos reíamos de ciertos chistes que contábamos.

Minutos después llegamos al concierto luego de abordar un taxi. Vimos que el lugar se encontraba con una gran afluencia de personas que disfrutaban del espectáculo brindado por varios cantantes residentes de Belén y sus alrededores.

Michael ‘El Nuevo Prospecto’ (izquierda)
 y yo (Andrés Felipe Marín Quintero)
 en el camerino del evento.

Buscamos a Michael por el lugar pero no había llegado, así que vimos al presentador del evento, Jhon Tamayo, al cual saludamos y le preguntamos si sabía algo de ‘El nuevo prospecto’. Nos dijo que llegaría en un momento. Así que esperamos un rato, mientras observábamos a los demás intérpretes que estaban en tarima.

Allí nos encontramos con una conocida, Camila Bedoya, quien nos llevó donde él.
Al verlo sentimos una gran emoción, especialmente para mi fue una gran alegría volverlo a tener en frente mío luego de tanto tiempo. Le di un gran abrazo de saludo y empezamos a hablar sobre su viaje por todo el país. Después llegó Tamayo y le dijo a Michael que se alistara para montarse a la tarima, así que fuimos al camerino, donde nos tomamos fotos con él y nos regaló discos con sus últimos temas.

Cuando subió a la tarima se me erizó la piel de la emoción, sentí que la adrenalina me subía. Él salió cantando Si Tu La Ves, mi favorita.
Mientras grababa con una cámara y cantaba, especialmente cuando decía “Si tu la ves, por la disco tu la ves”, observaba la emoción del público, y me sentía muy feliz por todo lo que Michael estaba logrando.

Luego cantó una segunda canción llamada Piden música, con un ritmo muy diferente a los de sus otros temas, pero que al mismo tiempo se convertía en un ritmo pegajoso. Aunque el público en su mayoría no se sabía la letra, la bailaban con mucha emoción y de manera muy sensual. En ese preciso momento uno de los acompañantes de él nos pasó una gran cantidad de discos para repartir dentro del público. Mientras bailaban, al mismo tiempo pedían estos CD.

El show finalizó con Cositas locas. Esta canción se encontraba en el momento dentro de las 15 más importantes de la emisora Rumba 106.9, así que la gente la cantaba y bailaba con gran emoción, especialmente en la parte de “Cositas locas contigo quiero hacer”.
Al final, Michael improvisó un poco con una pista de reggaetón, terminando de buena forma el espectáculo.

Aunque fue un show corto, el público estuvo emocionado cantando y ante todo, bailando hasta la locura.

Por mi parte, estuve muy contento por todo lo bueno que le estaba pasando a Michael, disfrutando de un excelente espectáculo en el que las emociones llegaron al punto máximo. La adrenalina de aquel momento nunca antes la había sentido, marcó mi vida.

El concierto terminó y hablamos otro momento, se le notaba la emoción. Lo miré fijamente mientras pensaba en las grandes cosas que este artista había realizado.

Y esa noche me quede pensando: más que un prospecto, es una realidad.